antropofagia del cotidiano. 

Más sabe el diablo por viejo que por diablo y esa sabiduría del viejo continente dictó siempre lo que pasaba en el arte. Sin embargo, en las colonias – como buenos hijos rebeldes – aparecieron siempre quienes lo confrontaban para dar sus aportaciones. El modernismo brasileño fue una de las respuestas en su momento, alentando a los artistas a rescatar sus raíces y comportarse como los tupinambá: comerse a sus contrincantes para nutrirse de sus cualidades y ser mejores guerreros.  Es así que surgió la Antropofagia Brasileña, que en mi opinión permeó a grado tal de ser parte de la identidad de su gente y nos trae grandes aportaciones aún hoy al arte contemporáneo.

Si bien ha pasado un siglo desde la Antropofagia, y es palpable la aportación artística del neoconcretismo en su obra: el universo del consumo y la voluntad de crear epifanías poéticas que diluyan los límites entre la vida cotidiana y el arte.  Así este artista digirió al México vivo que se convirtió en su siguiente serie artística.

Tótem en memoria del Obispo Sardinha nos invita a conocer el evento que se marcó como iniciador del movimiento antropofágico de Brasil, donde los indígenas tupinambá se comieron a uno de los evangelizadores para volverse más sagrados. Aprovecha todos los empaques de cartón de alimentos consumidos de manera local para configurar un cuerpo/tótem mexicano propio de su consumo.

 

Su Karne Delivery es un juego de palabras tanto con el significado literal, la marca y la idea de extremidades, que remiten a los milagritos religiosos, para poner sobre la mesa la pregunta de quién tiene realmente el poder sobre nuestros cuerpos.

Gira Festival de Resistência - KunstHaus KULE
Berlín, Alemania
6 al 9 de septiembre de 2018
exhibido en:

 
Fiesta antropofágica - Pasaporte Cultural
Ciudad de México
10 de noviembre de 2017

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